OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:
OFERTA 20º ANIVERSARIOLA FINALIZA EN:

Pensábamos intentarlo durante un año. Han pasado veinte.

En 2006, con 27 y 26 años, abrimos un pequeño espacio en Chamberí, Madrid. Teníamos una máquina de coser, una mesa, demasiadas telas y bastante más ilusión que dinero. Nuestra primera clienta fue María Jesús, una profesora del barrio que se llevó un vestido cruzado azul oscuro. Después de cerrar la puerta nos quedamos mirándonos: alguien había elegido algo que había salido de nuestras manos.

Veinte años. Y casi lo dejamos

Hubo semanas sin una sola venta, facturas que no llegaban a pagarse a tiempo y familias que nos preguntaban cuánto tiempo íbamos a seguir intentándolo. En 2020 llegamos a escribir una lista para cerrar. La giramos y escribimos otra cosa: qué podemos hacer nosotras mismas.

Esa pregunta lo cambió todo: series más pequeñas, más trabajo propio y menos dependencia. No llegamos hasta aquí porque todo saliera bien. Llegamos porque, cuando salió mal, volvimos al día siguiente.

El cobre viene de familia

Massimo era el abuelo de Valentina: artesano del metal, italiano, madrileño de adopción. En 2012 apareció su vieja caja de herramientas y Valentina volvió a trabajar el cobre con ella. De él aprendió una cosa: no se tira algo solo porque todavía no está perfecto.

Hoy nuestras joyas son de cobre puro al 99,9 %, moldeadas y terminadas a mano, una a una. Por eso la marca no lleva el apellido de Valentina, sino el nombre de él.

Los cestos y el punto vienen de Lucía

La familia de Lucía guardaba los buenos tejidos porque siempre podía salir algo de ellos. Sus primeros cestos ni siquiera estaban pensados para venderse: los hizo para ordenar telas y materiales en nuestro propio atelier.

Las clientas empezaron a preguntar por ellos. Y así algo hecho para nuestro taller acabó entrando en vuestras casas.

Este año cumplimos veinte.

Durante años tuvimos miedo de quedarnos sin nada. Quizá por eso aprendimos a guardar demasiado. Este aniversario queremos hacer justo lo contrario: dejar ir. Últimas unidades, colores que no volverán y pequeñas series que no repetiremos, con descuentos de hasta el 70 %, hasta agotar existencias. No porque la calidad sea menor, y no porque cerremos. Porque después de veinte años, queremos hacer sitio para lo que viene.

Gracias por estar al otro lado. A las 7.320 clientas que ya forman parte de esto: esta celebración también es vuestra.

— Valentina y Lucía ❤️

DESCUBRE TODA LA COLECCIÓN · HASTA 70%